Discos: Interpol – El Pintor

Luego de cuatro años de espera los neoyorquinos reaparecen con un disco lleno de visitas al pasado pero con toda la frescura que dejan unas vacaciones llenas de intentos, experimentos y redescubrimiento.

Por: Ivonne García

Podría decirse que Interpol es su propio género musical dentro del Rock contemporáneo: sonidos atmosféricos, guitarras inolvidables, una onda post-punk y la inconfundible voz de Paul Banks. ‘El Pintor’, quinto álbum de la banda, y anagrama del nombre de la misma, inicia con la ya conocida ‘All The Rage Back Home’, el perfecto abrebocas para un trabajo discográfico que tenía las expectativas de todos en un nivel muy alto y que al final, fueron recompensadas.

Contrario a lo que muchos esperaban (o deseaban?), ‘El Pintor’ es más enérgico y menos sombrío (sonoramente hablando) que el Interpol de 2010 y, a pesar de lo que muchos pueden decir, el “break” de solista que tomó Banks no influyó en el sonido de Interpol. Banks como solista es una entidad totalmente distinta de Interpol y así nos gusta a todos; sin embargo, sí existe un cambio, pero es a raíz de la salida de Carlos Dengler, el cual se siente y para bien.

Interpol es una marca registrada y difícilmente puede encontrarse una banda con un elaborado nivel de letras y arquitectura especial entre guitarra, bajo y baterías que logran estos muchachos. Un Rock casi psicodélico que lleva a otros estados, salvo que no se siente la suciedad o la pesadez del viaje.

‘El Pintor’, en general es un disco más animado y casi feliz. El aire de cierto optimismo y libertad se siente en temas como ‘Anywhere’ y ‘Everything Is Wrong’ que simulan un grito de independencia. ‘My Desire’ tiene el aire a esas canciones del ‘Turn On The Bright Lights’ (2002), donde el riff de guitarra de Daniel Kessler se convierte en el hilo conductor de la historia que es el disco, y la batería de Sam Fogarino nunca deja de sentirse como el latido que le da la vida a esta pieza.

Un track sorpresa, y que rompe un poco con el sonido uniforme del disco, es ‘Breaker 1’, tema lleno de ecos y con un deje a lo experimental del ‘Our Love To Admire’ (2007), casi que es un vistazo al Interpol del futuro. El cierre perfecto del disco lo hacen ‘Tidal Wave’ y ‘Twice As Hard’, piezas más lentas con la cadencia seductora de Banks en la voz y las guitarras agonizantes de Kessler.

Con este álbum Interpol demuestra no solo que es una agrupación que tiene una identidad definida, sino que puede llevar su propio sonido a otras instancias, sin dejar de ser fiel a su propio ritmo. Por eso es que los queremos tanto.

Tracks esenciales: 

‘My Blue Supreme’, ‘Everything Is Wrong’, ‘Tidal Wave’

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