Discos: Mew – + – (Plus Minus)

Menos es más. Seis años después, Mew nos presenta su nuevo disco.

Por: María F. Murcia

Para ser honesta, no me había dado cuenta que habían pasado seis años desde el último disco de esta agrupación. ‘No More Stories…’ (2009) conserva un sonido fresco cada vez que lo escucho. Y es algo que tiende a pasar con los discos de esta gran banda. Todos suenan como nuevos, sin importar el año en que fueron lanzados o el momento en el que se escuchen.

Es de bandas habilidosas el cambiar su sonido sin transformar su esencia, y con cada canción a lo largo de una carrera de 21 años, Mew no solo demuestra consistencia sino que, además, ansía explorar las posibilidades que puede dar su música. Para ‘No More Stories’, la banda se despidió del bajista Johan Wohlert, quien decidió tomarse un tiempo para la familia y para ‘The Storm’, proyecto musical junto a su esposa. Así, el disco contó solo con la participación de Jonas Bjerre, Bo Madsen, y Silas Graae.

Pero seis años traen cosas nuevas y también es tiempo para descubrir y elaborar otras.

Para ‘+ -’ (o ‘Plus Minus’) Wohlert regresa a la alineación y con la banda completa, el viaje emprendido ha sido distinto: un álbum compuesto por 10 tracks (a diferencia de los casi 17 que tiene su trabajo predecesor) que suenan algo más maduros, sin perder el aire de inocencia y nostalgia que permea la discografía de estos daneses, y con interesantes colaboraciones como la de Russell Lissack, guitarrista de Bloc Party, en ‘My Complications’ y la cantante neozelandesa Kimbra en ‘The Night Believer’.

Además de estas sorpresas, éste es el primer disco de la banda luego de su separación de Sony BMG, y su asociación con la disquera independiente Play It Again Sam (que también trabaja con Editors.)

La voz de Jonas Bjerre se mantiene igual como en las primeras canciones de ‘A Triumph For Man’ (1997): dulce y ligera, conservando la contundencia necesaria en canciones como ‘Witness’, que, sin duda alguna, es el track más firme y fuerte del álbum, pero que no sacrifica en absoluto el aire familiar y evocador que es ya parte vital de cada creación cobijada bajo esta banda.

La rápida y rítmica guitarra de Bo Madsen, el preciso bajo de Johan Wohlert y el peculiar ritmo de percusión de Silas Graae completan el conjunto, cierran el círculo, y dan la totalidad que el grupo busca y sabe trabajar. 

Cada canción es única en todos sus aspectos. Las letras que, a veces parecen construcciones sin sentido, se vuelven concretas e imponentes en los momentos importantes, como las líneas finales de ‘Cross The River On Your Own’: Don’t let go of your light / It’s your best friend in the world (No te sueltes de tu luz / Es tu mejor amigo en el mundo).

Pero el disco es un viaje a través de influencias. No todas las canciones son tan ensoñadoras y melancólicas como fueron algunas de discos anteriores. La colaboración con Kimbra, por ejemplo, está hecha para apelar a una audiencia mucho más amplia gracias a sus letras y coros, así como por su elaborada melodía que es fácil de seguir; otro ejmeplo, es ‘Witness’, por la rapidez de los instrumentos, y la armonía que presenta la voz de Bjerre.

De igual manera, el álbum nos lleva a canciones como ‘Rows’, que aunque dura casi diez minutos, reafirma la identidad de esta banda que acompaña momentos de tristeza, alegría, ensoñación y nostalgia.

Fueron seis años de espera que no se sintieron como tal. Mew permanece fresco, sigue siendo todo un caleidoscopio en términos de variedad que su música representa. ‘+-’ es un trabajo mucho más elaborado que, sus primeros pasos (‘Frengers’, 2000), pero algo más simple que su antecesor.

Tracks esenciales: ‘Witness’, ‘Making Friends’, ‘Satellites’, ‘The Night Believer’

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