Reseña: Mass Effect Andromeda

Aunque carece de los elementos más fuertes que construyeron a la franquicia, el más reciente título de BioWare ofrece la posibilidad de explorar una nueva galaxia con potencial para expandirse en el futuro.

Gracias al éxito de la trilogía original, la serie de Mass Effect se ganó la reputación de ser una historia espacial épica y si bien es cierto que para muchos el título original no ha soportado bien el paso del tiempo, es uno de los consentidos de los gamers (podríamos culpar al factor nostalgia, pero eso es un capítulo aparte). Por esta razón, el anuncio de Mass Effect: Andromeda estuvo cargado de altas expectativas.

La historia comienza con el viaje de 634 años de la colosal nave Ark Hyperion, una fragata que protege y hospeda a miles de colonos como parte de la Iniciativa Andrómeda, la cual tiene como misión explorar la galaxia y encontrar un nuevo hogar para las razas del consejo de la Ciudadela.

En la secuencia inicial es evidente que BioWare toma ciertos elementos de los juegos de mundo abierto para crear una buena combinación de exploración y combate; permitiendo al jugador recorrer siete planetas diferentes, en los que se pueden cumplir misiones que siguen el desarrollo de la historia y una serie de actividades secundarias que se dividen en cuatro categorías: vencer al malvado alien (amo y señor del espacio), encontrar las arcas de las otras especies, descubrir planetas donde sea viable la vida y construir relaciones con la tripulación y otros personajes del juego.

La aparición de estos objetivos secundarios y puntos de interés en el mapa refuerza la sensación de libertad de elección que, en nuestro concepto, es una bocanada de aire fresco para la franquicia (que sin duda era muy necesaria) y uno de los puntos fuertes del juego.

Sin embargo, hay un problema con la historia: el acontecimiento que desencadena todo (no queremos adelantar mucho, así que solo diremos que tiene que ver con la familia del protagonista) no es explorado a profundidad (a menos que se decida jugar una misión opcional), la narrativa de algunos personajes raya en lo cliché y las implicaciones de establecer la vida, en un nuevo planeta, no cobran el papel que deberían (como los primeros encuentros con las nuevas especies o los efectos psicológicos de abandonar un planeta en el que se ha vivido por 600 años, por mencionar algunos ejemplos).

Explorando el espacio

En el primer ‘Mass Effect’ se podía llegar a un planeta, explorar el mapa y encontrar recursos o misiones secundarias. Esta posibilidad no estuvo del todo presente en los títulos posteriores; pero en ‘Andromeda’, como ya mencionamos antes, la exploración vuelve a jugar un papel central.

El juego ofrece la posibilidad de recorrer siete planetas llenos de contrastes. Por ejemplo, mientras algunos son extremadamente calurosos o tienen un alto nivel de toxicidad, otros tienen temperaturas tan bajas que el jugador se ve obligado a encontrar puntos cálidos para no morir congelado.

El propósito principal de desbloquear el mapa es crear un ambiente estable para colocar allí una colonia humana, la cual puede ser científica o militar según las preferencias de cada jugador.

Los mapas comienzan a oscuras y, tal y como sucede en cualquier juego de mundo abierto, se van revelando a medida que los exploramos. También está la opción de colocar módulos espaciales que desbloquean zonas de interés, como por ejemplo templos, bases enemigas o personajes que pueden dar nuevas misiones.

El modo multiplayer

La idea del modo multijugador es coordinar todo el equipo, que puede estar conformado hasta por cuatro jugadores, para enfrentarse con las oleadas de enemigos dispersos en distintos puntos del mapa, ya sea defendiendo un lugar específico o hackeando computadores.

Esta opción permite un alto grado de personalización en cuanto a armamento, colores, raza y estilo de personaje (algunos son mejores para recibir daño o para atacar de lejos). Este último punto es uno de nuestros favoritos, ya que permite darle a cada equipo un buen nivel de balance (un factor que por lo general es una debilidad en otros juegos). Además, ofrece una experiencia de juego variada, ya que podemos seleccionar distintos tipos de personajes en cada sesión.

Aunque no es necesario jugar este modo para completar la historia, sí nos permite desbloquear ciertas cosas de la campaña (como municiones y personajes especiales) utilizando el mismo sistema de paquetes de cartas que está presente en otros juegos de EA.

El sistema de combate

En ‘Mass Effect Andromeda’ contamos con un amplio arsenal de armas, que incluye a las viejas conocidas de la trilogía original pero también equipo y armaduras de las nuevas especies del juego, las cuales pueden mejorarse con sus respectivos potenciadores.

Pese a la amplia amalgama de opciones, el juego no se destaca por su gunplay: el estudio ha optado por un sistema de combate más directo, diferenciándolo aún más del estándar de los shooters en primera persona disponibles en el mercado.

Además, cada personaje cuenta con un sistema de habilidades en el que, a medida que ganamos experiencia (y puntos), podemos escoger con qué poderes o capacidades dotar al personaje, lo que influye directamente en la forma en la que se afronta cada combate.

Gráficos con gran detalle

Uno de los puntos fuertes de ‘Mass Effect Andrómeda’ es el alto grado de detalle de los personajes, el cual es posible gracias al motor gráfico de Frostbite, que ya sido empleado en otros juegos recientes de EA como ‘Battlefield 1’ y ‘Star Wars: Battlefront’.

Las animaciones faciales son poco genéricas, sin mayores movimientos corporales más allá del movimiento de los labios. Sin embargo, este aspecto no tiene una repercusión significativa en la experiencia de juego, y en ningún momento nos distrajo de lo que estaba sucediendo en la historia.

Nuestro veredicto

Los fans de la saga probablemente disfrutarán de lo que ‘Andromeda’ tiene para ofrecer. Si bien es cierto que el juego no toma muchos riesgos, les permite sentirse en casa; y aunque tiene debilidades en el aspecto narrativo, brinda una experiencia de juego disfrutable.

Además, la creación de una nueva galaxia, abre las puertas a posibles secuelas y uno que otro DLC que sirva para contar otras historias. Sin duda, es un juego que sirve para cimentar una nueva era en la serie ‘Mass Effect’.

 

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