Reseña: ‘El Hobbit: The Desolation of Smaug’

La continuación del viaje de Thorin Oakenshield se ve lleno de contratiempos antes de llegar a su destino.

Por: María F. Murcia

En la entrega anterior pudimos ver a una Compañía salvada, casi que por las barbas, de las manos de un gran pálido orco con sed de venganza quien, en ésta segunda parte, les sigue de cerca los pasos a través de la Tierra Media; ahora más cerca de La Montaña Solitaria y a punto de completar su búsqueda para al fin reclamar su tierra.

En el camino, los enanos se topan con varias eventualidades que amenazan con detener, e incluso terminar la travesía, y que lo habrían conseguido de no haber sido por la habilidad y el sigilo del hobbit que los acompaña.

Mucho más cargada de acción y situaciones estresantes que con seguridad los van a mantener en el filo del asiento y conteniendo la respiración por un buen rato (benditos pulmones), ‘The Desolation of Smaug’ nos deja claro que casi toda la Tierra Media se encuentra en un predicamento sobre si permitir que el heredero al trono de Dúrin se apropie de la causa y recupere su hogar, o impedírselo por todos los medios.

Varios eventos se van preparando para el desenlace de ésta gran aventura y que por miedo a dejar salir algún “spoiler”, solo es posible decirles que van a ser decisivos para cada uno de los individuos involucrados en el hacer de Thorin Oakenshield y compañía.

La producción de ‘The Desolation of Smaug’ tiene una carga en cuanto a gráficas por computadora mucho más impresionante que la primera parte de la saga. En ésta podemos ver la totalidad de las riquezas de Erebor que si bien se limitan a un solo salón en los pasillos de Erebor, es un gran, gran salón (Lo suficientemente grande para que duerma un dragón allí).

Uno de los atributos de ésta película es sin duda el gran Smaug, caracterizado por Benedict Cumberbatch (Sherlock) quien no solamente se limitó a prestar su voz para éste legendario personaje, también le brindó una personalidad mucho más firme a través del ‘motion capture’ que conocimos gracias a Andy Serkis cuando interpretó a Gollum para ‘El Señor de los Anillos’.

Cabe resaltar además la introducción de Tauriel, interpretada por Evangeline Lilly (LOST), un personaje creado especialmente para esta serie de películas, quien es muy bien recibido entre un elenco en su mayoría masculino, como una elfa de carácter firme, valerosa y fuerte, un personaje que sin duda se hila dentro de los sucesos que transcurren a lo largo de la película de forma natural; así como la participación de Legolas (Orlando Bloom), quien en el libro no es mencionada. Ambos personajes se integran con facilidad a la trama de la historia, la nutren, y desarrollan más escenarios en el camino hacia Erebor.

Siendo lo habitual con Peter Jackson y sus películas, éste dura casi tres horas (las cuales no se sienten) e incluye un final que los va a dejar, sin duda alguna, queriendo ver mucho más…desenlace, que también, como es costumbre, solo veremos dentro de un año.
 

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